
Al menos dos de los ministros más poderosos del Gobierno de Tony Blair defendieron un retraso en la puesta en marcha del principio de libertad de movimientos de ciudadanos de la UE, consagrado en el Tratado de Maastricht de 1992, que fue regulado y desarrollado en una directiva comunitaria de 2004. En mayo de aquel año, 10 países de Europa del Este se incorporaron a la UE, y muchos de sus habitantes emigraron hacia países europeos con mayores posibilidades de trabajo.
