La primera vez que Luis Poirot (Santiago de Chile, 84 años) tomó una cámara de fotos fue a causa de un corazón enamorado. En 1963, tras formarse como actor en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y previo a viajar a Francia para estudiar de cine y televisión, retrató a una mujer a la que amaba, pero que no podía acompañarlo en su estadía. Las imágenes fueron su manera de tenerla cerca. “Fue el primer acto fotográfico que hice y sin tener noción de que ese iba a ser mi oficio. Correspondía a esa necesidad de prolongar la presencia a través del acto mágico de la fotografía”, dice Poirot sentado en un sofá blanco, acompañado de su gata Perla, en su departamento en el municipio de Providencia, en el sector oriente de Santiago de Chile.


