El cayuco llegó a la isla de El Hierro el pasado 3 de noviembre con 207 migrantes. Era, aparentemente, una de tantas embarcaciones que llegan cada semana a Canarias, pero a bordo había una persona apuñalada. Tuvieron que operarle de urgencia en el hospital. “Empezamos a indagar más y resulta que no solo habían apuñalado a un chico, sino que habían tirado por la borda a cuatro personas maniatadas”, explica una fuente conocedora de los hechos. Y así comenzó una investigación de la Guardia Civil que ha encajado la mayor parte de las piezas de un puzzle terrorífico, una historia que comienza con alucinaciones, espíritus y supersticiones y que acaba con al menos cuatro asesinatos, un herido y siete detenidos.
