Tras dos décadas de dictadura militar, Brasil logró consolidar desde la década de 1980 una de las democracias más estables de América Latina. Sin embargo, este logro no ha estado exento de desafíos, incluidos dos procesos de impeachment y un prolongado test de estrés institucional durante el mandato de Jair Bolsonaro, cuya administración puso a prueba los pilares de la democracia brasileña como nunca antes.
