Los vecinos del distrito madrileño de Vicálvaro han organizado su propia cabalgata de Reyes Magos desde hace más de medio siglo. Alquilaban camiones, los decoraban, elegían las vestimentas de los monarcas y el tipo de caramelos que se iban a lanzar. De un tiempo a esta parte, el Ayuntamiento de Madrid subcontrata a una empresa privada para que se encargue del evento en cada uno de los distritos. También en Vicálvaro, pero hasta este año, daba libertad creativa a los vecinos de allí para decorar las carrozas. Ahora ya no. El Consistorio ha dejado esas decisiones en manos de la empresa que gestiona el evento. Las asociaciones de allí consideran que eso destruye la esencia de su tradición y han organizado su propia cabalgata extraoficial gracias a la financiación de las donaciones y a un permiso de manifestación de la delegación de Gobierno para cortar las calles. “No la queremos llamar cabalgata alternativa, porque es la que hemos hecho siempre”, señala Alberto Vaquero (de Madrid, 37 años), coordinador del evento.
Una asociación de personas con discapacidad denuncia discriminación en la cabalgata
La asociación de personas con discapacidad Creando Inclusión se ha negado a participar en la cabalgata de Vicálvaro organizada por el Ayuntamiento de Madrid porque consideran que se les ha discriminado. Su presidente, Juan José Lozano, cuenta que en un principio no les dieron la opción de participar en el sorteo de una carroza. En su lugar, la Junta de Distrito les ofreció un trenecito de tres vagones, uno para cada asociación de personas con discapacidad del distrito.
Una portavoz municipal asegura que lo han hecho así porque este otro vehículo es más accesible para personas con movilidad reducida. Lozano dice que solo dejaban subirse al vehículo a las personas con discapacidad motriz y quedaban excluidas aquellas con sindrome de down que también forman parte de la asociación. Ellos tendrían que ir andando detrás. «Somos 30 chicos de los cuales solo dos podían hacer uso del trenecito», señala Lozano. «Están tristes porque no entienden muy bien porqué no pueden participar».
Cuando le dijeron a la Junta de Distrito que esa idea les parecía discriminatoria y que no iban a participar, les ofrecieron renunciar al tren y optar al sorteo de una carroza. «Era tarde, ya habíamos decidimos no participar», apunta Lozano. Sin embargo, sí irán a la cabalgata que organizan los vecinos el día 5 de enero y han alquilado una furgoneta sin techo para recorrer el barrio repartiendo caramelos.
