El Guangzhou FC, uno de los equipos de fútbol más laureados de China, ha quedado oficialmente excluido esta semana de las ligas profesionales del gigante asiático, según han recogido los medios locales. Es el final de una saga de final previsible, pues la historia de este club discurre en paralelo a la de la burbuja del ladrillo que hoy atenaza las finanzas chinas: un espejismo vibrante hace una década, transformado en el talón de Aquiles de la economía. El equipo propiedad del gigante inmobiliario Evergrande, una compañía hoy en fase de liquidación, según decretó en 2024 un tribunal de Hong Kong, atribuyó la decisión de la Asociación China de Fútbol a sus fuertes deudas.
