
Propongo un peligroso pasatiempo: intente Usted pensar como Trump. No es fácil y sí, de veras, muy difícil porque se tiene que fingir ignorancia supina, perversión pedófila, mitomanía constante, narcisismo supremacista, racismo latente, narcolepsia simulada y alopecia disfrazada con pelos de elote. El juego consiste en sumergir ánimo, ideas u ocurrencias en postulados clonados del ya muy trillado personaje en cuestión y descubrir con asombro que gota a gota, uno empieza a murmurar o a gritar afirmaciones totalmente sincronizadas con Trump y sus trumpadas. Repito: para la mayoría de las personas el jueguito parece imposible, pero de jugarse en sobremesa —con familiares, amigos o bien, desconocidos— el ambiente se enrarece de pronto en cuanto a alguien se le escapa inesperadamente un exabrupto no solo políticamente incorrecto, sino abiertamente deleznable… sea como chiste de antaño, adenda bufa o consigna secreta revelada de manera inusitada.
